Con voz apacible e insonora ruge el fuerte sonido de un silencio.
Más cruel que desprender la piel mientras la criatura vive y más letal que inyectar veneno al mismísimo corazón.
Consume lento y persistente como el fuego sin dejar rastro de que lo provocó.
Escuchado torturosamente por el alma que lo padese.
Siendo la unica salvación gritarlo aunque esta es al mismo tiempo la eminente perdición.
Sufrido,consumido, desgastado, un final anunciado.
